Labor Cumplida

Henry Neuto llegó al Gimnasio Moderno el 25 de septiembre de 1989. Ingresó como parte del equipo de servicios generales, realizando mantenimiento a las zonas verdes y a los salones.

Tres años después, pasó a hacer parte del equipo de seguridad, y con mucho orgullo cuenta que recorrió “todas las porterías”, sin embargo, la que más le gustaba era la del Edificio Principal porque en ella tenía contacto con todos los gimnasianos, docentes y empleados administrativos, con quienes formó grandes lazos de amistad y compañerismo.

Luego de cinco años, cuando se iniciaron las obras del Gimnasio Sabio Caldas, Henry fue asignado al nuevo colegio como el portero de la institución. Tiempo después, regresó al Gimnasio Moderno para conformar el equipo del Economato, donde tuvo la oportunidad de trabajar con las empresas Sodexho y Aldimark, que administraban el comedor y las tiendas de la institución.

Cuando el colegio comenzó a manejar por su cuenta el servicio de alimentación, Henry cumplió un papel muy importante “gimnasianizando” a los colaboradores del SENA y a todos los profesionales de cocina que han entrado a laborar allí.

Él confiesa tener recuerdos muy lindos de sus 29 años de servicio en el Gimnasio. Con melancolía y sentimientos encontrados, recuerda cómo ingresó al colegio y la entrevista que tuvo con Gabriel Triana, el Secretario General de entonces. Lo que más destaca Henry de todo este tiempo laborando en el colegio es la calidez de las personas, aprender a cobijar a los desabrigados, y la convivencia, pilares fundamentales de su vida.

Cuando le pedimos que le diera un mensaje a la comunidad, con la seguridad de un veterano dijo: “Por favor, tomemos consciencia. Debemos retomar las enseñanzas que don Agustín nos dejó. Si no las retomamos, vamos a perder la disciplina de confianza”.

Sus compañeros, liderados por el Departamento de Gestión Humana del colegio le rindieron un sentido homenaje que fue amenizado por un grupo vallenato.

Henry culminó un ciclo de vida, y ahora comienza otro dedicado a sus hijos y nietos. Sus compañeros le desearon muchas bendiciones luego de tantos años de trabajo y dedicación, porque «el swing» que lo caracteriza siempre seguirá presente en el corazón de todos los gimnasianos.