Excursiones 2017

El programa anual de excursiones es un componente fundamental dentro de los ideales pedagógicos del Gimnasio Moderno, el cual fortalece la formación integral de los estudiantes a través de experiencias que les permiten conocer la diversidad cultural de Colombia.

Las excursiones son aventuras mágicas que dejan una huella en la vida de los gimnasianos e incentivan la autonomía, la independencia, y la Disciplina de Confianza. Este año, los estudiantes de Segundo Decroly hasta el grado Noveno, tuvieron la oportunidad de compartir junto a sus compañeros y de conocer la geografía del país.

Los alumnos de los grados Segundo Decroly y Tercero Decroly, visitaron el hermoso departamento de Cundinamarca. Los niños de Segundo vivieron su primera excursión en Ubaté, y los de Tercero se divirtieron en Suesca.

Segundo Decroly en Ubaté.

Tercero Decroly en Suesca.

Cuarto Decroly exploró Villa de Leyva, en el Departamento de Boyacá, mientras que los estudiantes de Quinto Decroly descubrieron el llano de Puerto López.

Quinto Decroly en los Llanos Orientales.

Sexto visitó el departamento del Huila, en San Agustín y el Desierto de la Tatacoa. Por su parte, el grado Séptimo se dividió en dos zonas. Séptimo A y Séptimo B conocieron la Laguna del Otun, y Séptimo C tuvo la oportunidad de ir al Cañón del Chicamocha.

Los estudiantes de Sexto visitaron el departamento del Huila.

Los jóvenes de Séptimo estuvieron en el Cañón del Chicamocha.

Los jóvenes de Octavo A estuvieron en el departamento de la Guajira, y los estudiantes de Octavo B y Octavo C disfrutaron de la Guainía. Además, los alumnos de Noveno encontraron la Ciudad Perdida en el Magdalena.

El departamento de la Guainía recibió a los gimnasianos de Octavo.

Los alumnos de Noveno visitaron la Ciudad Perdida del Magdalena.

Los alumnos del grado Once, como es costumbre en el colegio, suelen visitar otros países para conocer la diversidad cultural extranjera y disfrutar de los paisajes internacionales. Este año visitaron Europa.

El curso 11A visitó Austria Hungría y Eslovaquia.

Estas excursiones son experiencias únicas, que les permiten a los niños y jóvenes compartir con sus compañeros y reconocerse a sí mismos a través de la madurez y la amistad.

Espacios innovadores

El pasado 25 de mayo, la firma de mobiliario Kassani lideró el Cuarto Encuentro sobre Ambientes y Experiencias de Aprendizaje: Aula 360°, realizado en el Club el Nogal. El Rector del colegio, Víctor Alberto Gómez Cusnir, el Coordinador de Bachillerato, Carlos Salazar, y el equipo de arquitectos e ingenieros que han estado a cargo del proceso de restauración de los edificios del Gimnasio, participaron en el evento con un panel titulado “Cómo convertir espacios centenarios en nuevas aulas activas”, en donde contaron el caso de éxito que ha tenido la remodelación del colegio.

Durante este encuentro se reflexionó sobre las diferentes particularidades que tienen los espacios educativos y se analizaron los ambientes ideales para que los niños y jóvenes potencialicen su experiencia de formación con prácticas innovadoras en la construcción de los espacios de aprendizaje.

La experiencia del Gimnasio ha sido un ejemplo para otras instituciones educativas, porque cuando tomó la decisión de realizar las obras de reforzamiento estructural y de restauración integral de los edificios que fueron construidos en 1917, siempre tuvo presente convertir los viejos salones en modernas aulas activas que estuvieran a la vanguardia de la educación en el siglo XXI, y que tuvieran en cuenta el aprendizaje a través de las experiencias.

El Encuentro Aula 360° resaltó el tipo de mobiliario que implementó el Gimnasio, especialmente los pupitres Toy, ganadores del premio Lápiz de Acero 2017, gracias a su estructura ergonómica y funcional que mejora la disposición de los estudiantes ante el aprendizaje.

Golfista Gimnasiano

El gimnasiano Camilo Vargas, del curso 7B, representará a Bogotá dentro de la categoría de 12 a 13 años, en el Campeonato Nacional de Golf que se disputará en el mes de agosto.

Para clasificar en el Nacional de Golf, Camilo participó en el Torneo Zonal contra más de 20 integrantes de los mejores clubes de Bogotá. Allí, compitió por uno de los ocho cupos que lo llevaría a representar a la capital en el Campeonato Nacional, quedando en el tercer lugar de su categoría.

Desde los 6 años, Camilo se ha apasionado por el golf, y ha sobresalido en varios torneos interclubes, como el Torneo Rosepistol de Pereira, donde ocupó el segundo lugar en el año 2015, y el Torneo Clasificatorio US KIDS del mismo año, quedando como subcampeón. Este año quedó como campeón junto a su papá en el Torneo Padres e Hijos del club al que pertenece.

Camilo sueña con ser un jugador profesional de golf, por esta razón entrena arduamente, mejorando cada día su técnica y aspirando a jugar en los grandes campos del mundo.

Cine Foro de Ciencia y Ficción

El 7 de junio se realizó en el Colegio Alberto Merani, el Cine Foro sobre películas de Ciencia Ficción. Los estudiantes del Gimnasio, Sergio Garzón de 9B, Carlos Antonio Montoya, Nicolás Sanín y Federico Silva de 9C, y Adolfo Rey de 10 A, en representación del club de Ciencia, Tecnología y Matemáticas, prepararon una ponencia sobre la película Arrival (La Llegada), del director Dennis Villeneuve.

Esta ponencia permitió realizar un análisis detallado de la película, destacando los aciertos y desaciertos que se pueden evidenciar desde la ciencia y la tecnología, además de abordar los dilemas científicos, tecnológicos, éticos, sociales, filosóficos y políticos que se vivencian alrededor de una invasión alienígena. Al terminar la ponencia, los jóvenes participaron en un espacio de discusión donde respondieron preguntas realizadas por los estudiantes de los colegios participantes, demostrando sus competencias comunicativas y argumentativas.

El Instituto Merani, a través del Seminario de Vanguardias Científico Tecnológicas, utiliza la metodología de análisis de películas, con el propósito de involucrar directamente a los estudiantes en temáticas relacionadas con la ciencia y la tecnología.

Durante el segundo semestre del año se continuarán realizando este tipo de actividades, que promueven el aprendizaje por medio del cine y permiten la integración de los colegios participantes. El Gimnasio Moderno invita a todos los estudiantes a integrar los clubes de ciencia, tecnología y matemáticas, para que puedan participar en los eventos, teniendo en cuenta que el colegio será el encargado de cerrar el ciclo de Cine Foros.

Unidos para salvar el Océano

Para conmemorar el día internacional de los océanos, que se celebra el 8 de junio, los estudiantes participaron en el Festival de Cine Azul de la ONU, con la proyección de la película Plastic Ocean. Esta película generó conciencia entre la comunidad gimnasiana y les permitió reflexionar a los niños y jóvenes acerca del cuidado del medio ambiente y de la protección de los ecosistemas marinos.

Helena Papper, Directora del Centro de Información de la ONU, conversó con los niños sobre la situación actual de contaminación que se presenta en el océano, a causa de las basuras y del plástico que se arroja en él, lo que genera la destrucción del ecosistema y la muerte de millones de aves, mamíferos marinos y peces.

Tras finalizar la película, los gimnasianos se comprometieron a conservar el ecosistema marino con ideas innovadoras y promesas que esperan cumplir desde ya, para aportar su granito de arena a la salvación del océano.

Al participar en esta iniciativa, el Gimnasio se unió a la lista de instituciones que la ONU considera como aliadas en la lucha por la conservación y salvación de los mares.

¿Qué estamos implementando?

Se ha sabido siempre que el Gimnasio Moderno ha sido pionero en sus modelos de educación en Colombia desde hace más de 100 años. Sus fundadores crearon una institución que además de formar e instruir, forma a sus alumnos hacia el bienestar, la felicidad y el florecimiento. Un siglo después, este colegio bogotano está combinando su modelo fundacional con las investigaciones más recientes en las que se aplica la Psicología Positiva en las aulas de clase.

La Psicología Positiva es una rama de la psicología tradicional. Creada por Martin Seligman y otros psicólogos destacados, se trata de una ciencia que se dedica a estudiar la prosperidad, la satisfacción, la realización personal, la vida óptima, el desarrollo del carácter en las personas y que responde a interrogantes como cuál es la forma ideal para lograr que las personas prosperen, liberen su potencial y al mismo tiempo sean felices.

La Educación Positiva es entonces el modelo que aplica los principios y las investigaciones de la Psicología Positiva pero enfocando sus esfuerzos hacia los colegios y buscando que el propósito de la educación no sea exclusivamente el desarrollo intelectual, sino el florecimiento de cada niño y joven en todas sus dimensiones. Un designio que está enfocado con la filosofía humanista y librepensadora del Gimnasio Moderno y con su propósito mayor que ha sido educar, antes que instruir; dentro de un ámbito de libertad y de responsabilidad individual en los límites que esa misma autonomía representa.

Y está alineado con el colegio, porque desde sus inicios esta institución se ha preocupado por formar a sus estudiantes para la vida y no solamente para los exámenes clasificatorios. Asimismo, sus alumnos siempre se sienten felices, valorados y respetados, porque su voz es atendida con cuidado, esmero y respeto. En ese verde campus, se constituyen amistades para toda la vida, con identidad y sentido de pertenencia. A su vez, para los maestros gimnasianos, los estudiantes no significan son recipientes vacíos que hay que atestar de conocimiento, sino chispas de vida a las que hay que avivarles el fuego.

Es verdad, desde su fundación el Gimnasio Moderno ha puesto en práctica la Educación Positiva de manera intuitiva. Ha sido así, porque su razón de ser es que los estudiantes disfruten plenamente su paso por las aulas escolares. Porque reconoce que lo emocional afecta lo cognitivo. Porque siempre ha enfocado sus esfuerzos hacia la formación humana y el desarrollo del carácter. Porque ha tenido claro que lo importante es educar para la vida. Porque su ambiente escolar genera relaciones cercanas, amorosas, humanas y comprensivas. Porque es un lugar en el que la equivocación que se pueda cometer, es considerada un espacio maravilloso de formación, crecimiento y reflexión para todos. Porque las personas que laboran en esa institución se sienten felices, comprometidas, alegres y transmiten su amor por lo que hacen; una manera, de enseñarles a los alumnos a vivir integralmente, a plenitud, a construir proyectos que obedezcan a los dictados de sus almas y a contribuir con una sociedad que los necesita.

Según informes de la Organización Mundial de la Salud, para 2030 la depresión y el estrés serán las principales enfermedades en el planeta. Es por esto que los colegios deben comenzar a trabajar en este campo, para ayudar a prevenirlas. Uno de los propósitos de la educación debe ser formar pensando en el individuo y no en lo que la sociedad quiere de él. Investigaciones recientes de Alejandro Adler y Scott Barry Kauffman, han demostrado que cuando los estudiantes experimentan emociones positivas, suelen ser más creativos, aprenden mucho más y obtienen mejores resultados.

A través del currículo de la Escuela de Maestros, en la que se capacitan los docentes del Gimnasio Moderno, se está ofreciendo un programa innovador y único para educadores en el mundo, ofrecido por AVIVA Education. El programa, diseñado por dos expertos norteamericanos, busca generar una transformación personal en los profesores, orientándolos hacia una vida de mayor bienestar y felicidad; al mismo tiempo, les brinda herramientas para que las apliquen en sus clases y en sus relaciones con los estudiantes. Estas son las temáticas ofrecidas:

1-Biología, psicología y neurociencia de la Felicidad.
2-Conexión mente-cuerpo, Mindfulness y estados de Flujo.
3-Gratitud y emociones positivas.
4-Resiliencia y manejo de la adversidad.
5-Inteligencia Social y Emocional.
6-Fortalezas del Carácter y desarrollo del carácter.
7-Mentalidad de crecimiento.
8-Indagación apreciativa.
9-Felicidad auténtica, metas y propósitos.

A través de este enlace, se podrán observar las grabaciones en video de cada una de las conferencias de capacitación que han recibido los maestros gimnasianos.

CAPACITACIONES EN VIDEO

En cuanto a la vida escolar, el colegio le ofrece actualmente a su comunidad educativa las siguientes intervenciones:

-Clases de meditación para niños de Primaria y Bachillerato, desde el Programa Mindfulness.
-Clases de Psicología Positiva para estudiantes de último grado.
-Programa de bienestar para maestros orientado hacia la multidimensionalidad y el desarrollo humano antes que técnico. Incluye clases de arte, danza, música, natación, meditación, Yoga y Chikún. De igual forma, ofrece participación gratuita en actividades culturales como festivales de literatura, teatro y poesía.
-Vinculación en las asignaturas del concepto de Growth Mindset (mentalidad de crecimiento) para los niños y jóvenes.
-Clases de Budismo y meditación para estudiantes de último grado.
-Conferencias sobre Psicología Positiva para padres.
-Celebración del Día del Carácter, para fortalecer conceptos como la perseverancia, la gratitud, el optimismo, la autorregulación y el entusiasmo.
-Creación de una Coordinación de Educación Positiva junto con temas transversales como la Academia, las TIC, el Bilingüismo y la Formación Humana.

El Gimnasio Moderno continuará enfocando sus esfuerzos hacia esta nueva tendencia visionaria que, como le ocurrió en el momento de su fundación, era novedosa y la sociedad le apostó a ella. Gracias a las investigaciones de la Educación Positiva, el colegio tiene señalado un camino a seguir y cómo abordarlo a partir de su modelo que ha entendido que el afecto, la cercanía, el diálogo, la comprensión, la humanidad y la libertad de pensamiento, son los mejores aliados para un sano desarrollo de niños y jóvenes.

Entrega de Pañoletas

Los alumnos de Montessori les entregaron de manera oficial la pañoleta del excursionista gimnasiano a sus padrinos del grado Once, quienes partirán el próximo 8 de junio a la excursión que se realizará por Europa.

Como es tradición, el evento que se llevó a cabo en el Auditorio del Centro Cultural y contó con la compañía de los padres de familia y directivos de la institución, demostró que los sentimientos de amistad y hermandad entre gimnasianos no tienen límite de edad. Las pañoletas que les entregaron los pequeños a sus padrinos, fueron donadas por la Asociación de Padres.

El Rector del colegio, Víctor Alberto Gómez Cusnir, despidió con varias recomendaciones a los alumnos que viajarán, entre ellas destacar el buen comportamiento y sentido de responsabilidad de los jóvenes durante la excursión, además de reconocer el esfuerzo de los padres para que sus hijos pudieran vivir esta inigualable experiencia.

Los estudiantes de último año, también tuvieron la oportunidad de realizar el “Juramento de los Excursionistas Gimnasianos”, en donde se comprometieron a dejar en alto el nombre del colegio y a descubrir nuevas culturas y nuevos lugares del mundo.

La excursión que realizan los jóvenes gimnasianos en su último año escolar, es una experiencia de vida que aporta nuevos conocimientos, los cuales se transformarán en uno de los recuerdos más memorables para los futuros egresados.

Carta Abierta

Imago mundi, speculum mundi.

He empezado varias veces este escrito. A lo mejor porque sentía que había muchas cosas por decir, y no sabía bien por dónde empezar. Le he dado clase a la mitad de bachillerato. A algunos los acompañé en su viaje a Canadá. Otros piensan que soy el hermanito de Pedro Caballero. Hay unos que creen, todavía hoy, que soy profesor de sociales. Y están también los que no tienen idea de quién les está hablando. Mejor.

Acudo a sus maestros de Español porque considero que esta clase debe ser, ante todo, un espacio de reflexión crítica. Es decir, de ver nuestro reflejo a la luz de las preguntas, para interpretar y juzgar lo que sucede a nuestro alrededor. También, porque considero que las palabras poseen un poder insospechado, y que hay cierta realidad en ellas que nos sobrepasa. Tienen la posibilidad de crear o destruir. Tienen la facultad mágica de otorgarnos aquello a lo que llamamos conciencia. Y es a ésa, justamente, a la que quiero apelar. Es a ella a la que invoco, en cada uno de ustedes, a través de estas breves palabras.

Vayamos, pues, cogidos de la baranda. Hagamos, primero, una introducción. Porque todos ustedes saben que hay que hacer una introducción. Estamos en un mundo, sin embargo, en el que no hay muchas introducciones. Nos vemos obligados a entrar en él así, de repente, de sopetón. Nadie se detiene, siquiera un momento, en los motivos, las causas o las razones. Todo es violento y repentino. Quizá un ejemplo clarísimo sean las redes sociales. Piensen ustedes en el número de noticias, videos, “memes”, fotografías, estados, twits, comentarios, publicaciones, chats, que en breves segundos pasan frente a sus ojos, y en breves segundos replican ustedes mismos, para que otros ojos los vean. Todo sucede de manera inmediata. Nadie se preocupa en considerar el impacto de sus palabras. Hemos eliminado, en gran medida, la interacción sin pantallas. Hemos bloqueado los placeres de la conversación. Hemos aislado al otro. Y esto, sin duda, ha generado unas consecuencias notables. Miremos el 2016, año oscuro para el mundo, ejemplo perfecto del fracaso de las democracias actuales. El discurso político mundial se hizo notar en grandes elecciones, que tuvieron en común un desenlace nefasto: el triunfo del odio. Y el odio asume múltiples facetas. Pero quisiera que lo consideráramos aquí como la anulación absoluta del otro, al que no se reconoce como un alguien que tiene una voz. Se le amputa la lengua y se le quita la palabra, y ese otro pasa a ser un objeto que, también, puede asumir miles de caras, desde los inmigrantes musulmanes en Estados Unidos, hasta los guerrilleros de las selvas colombianas. Ambos casos pasaron de ser personas reales, vivas, a ser el objeto que condensaba el odio de todo un país. Despojados de su humanidad. Sus rostros, de carne y hueso, se transfiguraron en titulares malintencionados, opiniones disociadoras, y una retahíla de adjetivos venenosos. La palabra “NO” ha quedado grabada en la memoria de Colombia después de aquel 2 de octubre, como una pequeña síntesis de lo que ha sido su historia siempre: un grito inacabable que exclama “Tú NO puedes hablar aquí”, “Tú NO eres nadie, ni mereces nada”, “Tú NO vas a hacer parte de nosotros, pero te ajustas a lo que YO decida por ti”. E importó más ese odio, esa imposibilidad de deshacernos de nuestros prejuicios, que las vidas reales de estas personas, y las de miles de colombianos que tendrían la posibilidad real (de nuevo) de vivir en paz. Porque las palabras son reales, y modifican la realidad. Eso era lo de menos, puesto que ese otro no importa. Importa comentar en Facebook.

Con esto no pretendo decir que todo es culpa de las redes sociales (aunque si algo quedó claro fue la enorme responsabilidad que tuvieron en la desinformación generalizada del pueblo). Esto es simplemente uno de los tantos síntomas de una situación global, que por supuesto, no es culpa de ustedes. Pero sí es nuestro deber preguntarnos: ¿Cómo nos corresponde a nosotros asumir estos problemas?… el problema aquí se resume en cómo vemos y entendemos al otro. Si nos preguntamos por qué piensa lo que piensa, o por qué dice lo que dice. Por qué. Si nos ubicamos, así sea por un instante, en su situación, aunque implique un ejercicio difícil. Pero basta de introducciones, ya salimos de eso. ¿Qué tiene que ver esto conmigo?, se preguntarán. En efecto, ¿dónde queda en todo esto nuestro Gimnasio Moderno, alcázar de ilusión? Varias son las cosas que podría mencionar, pero me referiré a una sola, quizá por ser la más reciente.

He leído la última edición de El Aguilucho. Y debo decir que, contrario a lo que esperaba, me ha sorprendido. Hacía mucho no sentía tanto gusto al leer nuestra revista. He visto textos muy buenos. Pero lo que me sorprendió verdaderamente fue ver la cantidad de estudiantes que están publicando porque les interesa, y que se preguntan por asuntos complejos, que cuestionan desde sus posibilidades aquello que perciben como problemático. Eso me parece de destacar. Y es, en realidad, a esos estudiantes a los que primero me quiero dirigir: hay que seguir escribiendo, seguir pensando en las cosas que merecen ser pensadas, como nuestra identidad, la manera en que nos referimos a nosotros mismos y a nuestras tradiciones. Los felicito por su valentía y su ejercicio de autonomía. Quiero darle las gracias a estudiantes como Nicolás Gärtner, Adolfo Rey, Pablo Ceballos, José M. Montoya Kent, Tomás Ramírez, Sebastián Hoyos, Juan Felipe Apráez, Alfonso García, Felipe Bayona; gracias por demostrar que sí se puede escribir para una revista de calidad, de forma pulida y responsable. Son ustedes los que me motivan a escribir este texto.

Comparen ustedes, queridos gimnasianos del bachillerato, dos secciones tan distintas como son “El Palomar” y el último texto de “Gimnasianas”, con el resto de la revista. Comparen cómo, mientras en una prima la burla (no el humor, la burla), en la otra prima la intención genuina de cuestionar (en el sentido de “preguntarnos por”). ¿Por qué hay unos que son capaces de decir lo que piensan, sin tapujos y de manera respetuosa, usando su propio nombre, mientras hay otros cuya única intención es hacer daño, al tiempo que se esconden, mezquinamente, tras la cómoda y vergonzosa máscara del anonimato?… ¿Cuál de las dos aporta más a la construcción de una comunidad sólida?… Pregúntenselo.

Hay quienes piensan que El Palomar es simplemente la expresión de la libertad en el campus del colegio, libertad de prensa, libertad de palabra. Sin embargo, las libertades individuales acaban donde se encuentran con otras. El límite está en el otro, y ese límite existe y debe existir, así no lo queramos ver. ¿No radica la disciplina de confianza en el reconocimiento de ese límite, pero sin la necesidad de que me lo digan?… No lo sé. Lo que sí sé es que esta lucha por invisibilizar al otro ha permeado todas las esferas de nuestra sociedad, incluyendo al Gimnasio, y por ello no se percibe en el otro un límite, el límite natural de la vida y la dignidad humana, de saber que no se puede pasar por encima de las personas así como así, como si se tratase de un meme o de un GIF. Hay vidas detrás de los nombres que escribimos. No sé en qué momento se confundió la libertad de expresión, con la humillación y las ganas de destruir al otro. Pero si ese límite se ha roto o se ha perdido, es mi responsabilidad moral, como educador, traerlo a la luz. Y decir: ojo.

Hemos llegado al punto en que hay unos pocos que dictaminan quiénes hacen parte o no del Gimnasio Moderno. Por ejemplo, se rumora por ahí que hay secciones que no pertenecen al colegio. Y yo creo que tal vez eso puede ser cierto. De hecho, me gusta que así sea. Pero la verdadera pregunta sería, ¿de qué Gimnasio Moderno estamos hablando?, ¿del que describe El Palomar?, ¿o la carta anónima del “autodenominado” (para usar palabras de la prensa internacional) “Movimiento MJR”?, porque de ser así ¡Gloria a Dios! ¡Hosanna en las alturas! ¡Qué alivio no pertenecer a ése Gimnasio Moderno! Resulta algo curioso que sólo unos cuantos hagan parte. El Gimnasio Moderno se reduce, según lo que se puede deducir en esos textos, a lo siguiente: uno que otro estudiante de la Banda (no vaya usted a creer que todos), los comités y los deportistas (pero los que juegan fútbol eso sí, no exageremos)… Bueno, ya estuvo bien. Creo que me pasé (¡no vaya y sea que aparezca en el próximo Palomar!). Analicemos, con algo de detalle, esta situación… aunque, esperen… ¿acaso no seguimos hablando de lo mismo? ¡Ah, sí!, ese cuentico sobre el otro, sí sí, el que no importa. El modelo social de un país que le dijo NO a la integración de todos como nación, se evidencia en el modelo social de un colegio que le dice NO a lo que no cabe en su definición de “gimnasianidad”. Sé que es fuerte lo que estoy diciendo, pero siento que es necesario que nos digamos con fuerza ciertas cosas. Colombia ha sido ejemplo claro a lo largo de su historia de lo que implica la aniquilación del que piensa diferente, y el Gimnasio Moderno, el que se percibe en las líneas del Palomar y de MJR, se ha atribuido la facultad de decidir quién es y quién no es gimnasiano (y si tiene alguna duda, lo invito a realizar la maravillosa encuesta que ofrecen, que esa sí se lo dice ahí mismito). ¿Será que nos hemos vuelto una versión miniatura del país que tanto hemos criticado, pero del que casi no hemos leído?… Pues ya hasta fuerzas revolucionarias tenemos, ¡todo un “Movimiento” subversivo!, las famosas “Mujeres Judías Rameras” MJR (que no sé si es que se relacionan mucho con mujeres hebreas dedicadas a la prostitución, o si simplemente les gusta ser incorrectos porque sí, porque es chévere decirle ramera o perra a una mujer, incluyendo a sus propias amigas, cuyos nombres publican sin ningún problema).

El punto es (¡por fin!) que hemos generado una cultura excluyente. Pero creo que tenemos, también, las herramientas para transformarnos a nosotros mismos. La gimnasianidad no puede ser solamente lo que determinan algunos, y no puede ser que los niños crean desde pequeños que la única forma de pertenecer al colegio sea entrando a la Banda o gritando barras ofensivas en la Tradición, o creer que no existen normas y acuerdos. Considero que la gimnasianidad es, fundamentalmente, diversa. Y la diversidad implica, por naturaleza, al otro, sea el que sea. Yo no jugué la Tradición, ni pertenecí a la Banda, ni pertenecí a los comités, incluso decidí no pertenecer al Aguilucho (que era, quizá, el lugar que más se relacionaba con mis intereses), por el simple y llano hecho de que existiese una sección como El Palomar. Pero me siento profundamente gimnasiano, hasta los huesos. Porque lo que más le agradezco a este colegio (que es eso, un colegio), es el haberme enseñado a pensar. En él descubrí la literatura, en sus clases, en sus bibliotecas, en los amigos. Amigos que quiero muchísimo. Ahora bien, que eso lo haga el mejor colegio del mundo, y me haga “entender la envidia” de todo aquel que no estudia acá, tampoco. No nos inflemos tanto. Eso que llamamos “ser gimnasiano” no es otra cosa que ser, en esencia, una buena persona, punto. Pero entonces seámoslo.

No quiero que esto se lea como un discurso anti-banda, o anti-comités. De hecho comparto el valor de esos espacios. Hay muchos estudiantes que están en la Banda a los que quiero enormemente (y ellos lo saben), y varios de mis mejores estudiantes han pasado por los comités (aprovecho para agradecerles, de verdad, el gesto tan especial que tuvieron con los profesores en el día del maestro). Si de algo pueden tildarse estas palabras, es de ir en contra del odio. De la exclusión. Del hacer de cuenta que el otro no existe. Del Palomar y MJR, que son, en últimas, lo que sintetiza todo lo que encuentro mal en el mundo, y lo digo así, de frente. Este humilde (¡humildísimo!) profesorcito, que tanta hambre y envidia siente (pobre hombre, ¡Jesús bendito!, acuérdate de él). Y con esto tampoco estoy diciendo que no lean lo que ahí se dice. Al contrario, léanlo, juzguen ustedes mismos, y díganme si lo que ahí sale es en algo constructivo, o si todo lo que digo aquí es completamente equivocado. Y lean también los textos de los autores que mencioné, y comparen. Lean la entrevista al vicerrector, lean el texto que escribe Nicolás Hernández (exalumno de la 2015), lean los cuentos y los poemas, el homenaje a Ember Estefenn, las entrevistas a los guerrilleros, los artículos de opinión, en fin. En otras palabras, lean el otro 90% de El Aguilucho, que es muy bueno. Y de nuevo, comparen.

Tal vez, ya para ir concluyendo (¿por fin…?), lo que quiero decirles es que tenemos en nuestras manos un compromiso inmenso. Todos. Por hacer de este colegio lo mejor posible, y no lo peor posible. Tal vez, esto sea un mensaje de respaldo a todos esos estudiantes que sienten que están haciendo las cosas bien, a conciencia, que reconocen al otro como una persona y la escuchan, que se preocupan por expandir su mente, por cultivar el cuerpo y el espíritu, en las clases, en el recreo, en las excursiones, en la Banda, en los equipos deportivos, en los grupos de estudio. Asumamos nuestros errores como comunidad. Cuestionemos. Debatamos. Pero no usemos el discurso para agredir a las personas. Todos tenemos el derecho a expresar nuestras inquietudes, a forjar una visión crítica, pero no nos podemos atribuir el derecho de pisotear al otro, o a todo aquel que piensa diferente a mí. No caigamos en la trampa (tan uribista) de creer que todo el que no está conmigo, está contra mí. De creer que todo lo que no sale como yo quiero, no sirve. Dejemos de inventarnos enemigos comunes donde no los hay. Empecemos por cambiar la imagen que tenemos de nosotros mismos, y que hemos perpetuado a través de las tradiciones. ¿Qué es una tradición?, la necesidad de traer una costumbre del pasado para legitimar el estado del presente. Si El Palomar se ha convertido en una tradición, ¿no cabría preguntarse si vale la pena perpetuar algo que legitima el odio y la humillación?, y asimismo, ¿no valdría la pena preguntarse cuántas tradiciones, que consideramos “muy gimnasianas”, causan más daño que beneficio?… Seguir una tradición, por seguirla, sin revisarla constantemente, es un peligro demasiado grande, porque llega el momento en que se normaliza y las cosas en ella que pudieran ser en suma nocivas, ya no se van a detectar. La violencia, como lo han planteado múltiples pensadores, no solamente es física; la violencia también es simbólica, y está en las palabras, en el discurso. E inicia al descalificar al que piensa diferente. No perpetuemos la más triste de las tradiciones colombianas. No más odio. Tenemos, como sociedad, una deuda histórica. Con ese otro al que nunca nos hemos dado el tiempo de escuchar, de entender. Que sea esta también una oportunidad para que revisemos la manera en que nos referimos a las mujeres, a los homosexuales, a los que no comparten nuestra condición social. Las palabras que usamos. Los imaginarios que perpetuamos.

La paz, si es que la estamos buscando, no la vamos a encontrar en modelos perfectamente delimitados, en marcos jurídicos impecables, en acuerdos con cláusulas imborrables. La paz está en los pequeños detalles, a veces minúsculos, que constituyen nuestro diario convivir sobre la tierra. Está en la manera en que cada hombre lee e interpreta el mundo. Esa imagen que tenemos, es la que reflejamos. Y eso es algo que tenemos considerar seriamente. Nos hemos tomado demasiado en serio ése viejo cuentico (que ya de tanto oírlo me sabe a cachito), que dice que como gimnasianos “no hay que tomarse las cosas demasiado en serio”. Yo no podría estar en mayor desacuerdo. Ahí está nuestro error. Como gimnasianos y como colombianos. Coger una plata que no es mía, es un asunto serio. En el comité o en el Congreso. Vulnerar y destruir las vidas de los otros, es un asunto serio. Hacer lo que esté a mi alcance para pasar por encima del otro, por imponer mi punto de vista, es un asunto serio. Humillar y querer que el otro sufra, es un asunto serio. Esta reflexión, si se dan cuenta, va más allá de lo que sucede con El Aguilucho. Hay que pensar más allá de los pinos.

Firmo este escrito como me enseñaron que debía hacerse todo en este colegio, y como creo que debe hacerse siempre en la vida: con nombre propio, sin anonimatos cobardes.

Con el más sincero afecto por todos ustedes,

Felipe Gutiérrez Franco

Un profesor – Gimnasio Moderno. Bogotá, mayo de 2017.

Primera entrega de quinquenios 2017

Las directivas del colegio reconocieron la dedicación, permanencia y lealtad de los docentes y funcionarios que, de manera ininterrumpida, han prestado sus servicios a la comunidad gimnasiana desde hace 5, 10, 15, 20, 30, 35 y 40 años, con la entrega de los quinquenios correspondientes al primer semestre del 2017.

En una pequeña ceremonia, los funcionarios y docentes que cumplieron lustros de trabajo, recibieron de manos del Rector, Víctor Alberto Gómez Cusnir, y de la Procuradora, Ana María Uribe Reyes, una bonificación por su antigüedad y compromiso.

Los docentes Angélica Velasco y Nicolás Díaz, al igual que la Secretaria de Rectoría, Jimena Echeverri, cumplieron su primer lustro al servicio del colegio.

Angélica Velasco, docente.

Nicolás Díaz, docente.

Jimena Echeverri, secretaria de Rectoría.

El profesor Israel Molina celebró 10 años de trabajo en el Moderno, y el operario de Servicios Generales, Edwin Ramírez festejó 15 años de compromiso con la institución.

Israel Molina, docente.

Edwin Ramírez, operario de Servicios Generales.

Andrés Pinto, Patricia González, Linares Devia y José Beltrán celebraron 20 años de servicio a la comunidad.

Andrés Pinto, docente.

Patricia González, Enfermera.

Linares Devia, personal Administrativo.

José Beltrán, personal Servicios Generales.

Los funcionarios Clara González, Ruth Stella García, Jaime Salguero y José  Idinael Barreto, fueron reconocidos por llevar 30 años de permanencia en el Gimnasio, y el jefe de Servicios Generales, Orlando Molina, fue homenajeado por sus 40 años de servicio.

Clara González, Coordinadora de Transporte.

Ruth Stella García, Rectora del Gimnasio Sabio Caldas.

Jaime Salguero, personal de Servicios Generales.

José Idinael Barreto, conductor Rectoría.

Orlando Molina, Jefe de Mantenimiento.

La ceremonia culminó con la rifa de varios bonos entre los demás funcionarios y docentes que asistieron al evento. Además, los asistentes compartieron un rato agradable, y disfrutaron de deliciosos pastelillos.